domingo, 7 de diciembre de 2014

Electricidad.

Quiero escribir todo aquello que siempre he querido decir y nunca fui capaz de articular. Quiero decir tantas cosas. Quiero decir que los amores no son eternos. Que hay amores que en vez de matar, rematan. Hundida, en lágrimas, en una ciudad en la que el cristal de bohemia se ha hecho añicos por un amor que jamás mereció ahogarse en el Moldava. No solo se ha ahogado, se ha hundido a 500 metros. ¿Cómo un amor que ha sido tan sumamente puro puede haberse visto impregnado de tanto rencor?. Sé que te veré y no podré hacer nada más que sonreírte, a pesar de saber que tú ya no me mirarás como antes. Que mi imagen en tí se ha marchitado. Que me han embargado el rinconcito que había obtenido en tu corazón. 

¿Acaso no debía haber luchado hasta quedarme sin aliento por aquello que se supone que me hacía feliz? ¿No es ese nuestro propósito a caso? Solo puedo vernos en una cuerda. Suspendidos a kilómetros del suelo, aferrados el uno a la existencia del otro, y sé que si te suelto me precipitaré para siempre al vació. ¿Me oyes? Caeré. Pero... ¿y si tú lo hicieses primero? Salvar tu vida y dejarme caer al vació. Dejándome caer a plomo. Sé que no voy a poder sobrevivir a esto. Y quiero que lo sepas. Quiero decir que no sé de una existencia sin la tuya. Sin la tuya junto a la mía. 

Que jamás me sentí astronauta, excepto en tus lunares. Vi en tí una luz que no puedo ver en nadie más, cielo. Cielo. Pensé que jamás me referiría a ti así de nuevo. Por aquello de que más que un cielo, era un cielo estrellado. Un hermoso desastre. Mi hogar. Pero es hora de que busque mi propio lugar, a fin de cuentas, tú sigues adelante con tu show. Y es hora de que yo siga adelante con el mio. Pero sé que no lo haré, porque siempre te necesitaré más a ti que a mi misma. Siempre. Y no sé si podré sobrellevar esto de una manera sana. 



Quiero decir que te odio. Que te odio por haberme querido y no haberte sabido querer. Que me odio. Que me odio por odiarte y no haber sabido odiarme. Que odio esto. Odio todo lo que tenga o no que ver contigo. Que estoy amargada sin tí. Que allá donde te vea te sonreiré. Porque odio que me resucites de entre las cenizas aún sabiendo que no lo merezco. Aún sabiendo que yo, en realidad, ya no te importo.

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